El antro, el bar, el pub.
Llegas y el valet parking te recibe. Bueno eso depende del lugar.
Reafirmas que tus gadgets estén en tus bolsillos y decides entregarle las llaves al que por más de cuatro horas se hará responsable de tu auto.
Estás formado, le pides un tabaco a tu amigo y esperas.
Pasan diez, quince, veinte, o incluso treinta minutos; personas también.
Y tú. Sigues en el mismo lugar, en la misma posición, con la misma cara, pensando lo mismo, fumando lo mismo.
Es tu turno. Y cual si fuera un juez de moda, el cadenero decide clasificar a ti y a tus amigos. La cadena se abre y tu no haces mas que poner cara de satisfacción.
Estando adentro y dependiendo de tu situación económica escoges el lugar en donde quieres estar.
-V.I.P. por favor.
Eso depende de cuan llena esté la cartera de tus amigos, y cuanto estás dispuesto a gastar.
Llega el siempre tan simpático, amigable, buen pedo, ligador y estúpido mesero a mostrarte la carta.
Si desde que te estabas abrochando el primer boton de tu camisa ya estabas pensando en lo que querías tomar esa noche. Vas directo a los precios.
$1,800, $2,000, $2,500, $2,800, $3,000…. ¡$5,000!
Automáticamente sabes que tu papi no te dió cinco mil pesos para gastar en un antro; te decepcionas de la situación económica de tu familia y deseas ser narco o de la nada tener un chingo de dinero.
Si trabajas y mantienes un buen sueldo el caso es distinto.
Sabes cuanto te puedes encharcar con un tarjetazo y no te importa la vida.
Quedémonos con el primer caso.
Acuerdas con tus amigos pedir un red label de $1,500 para simular que te gusta mucho el whiskey y así atraer unas hembras.
En el caso dos te quedas con el pomo de $2500 y esperas a que se haga mas tarde; en el V.I.P. la gente acostumbra a llegar despues de la media noche y tu pomo de $2500 no le importa a los demas.
Con unos tragos encima; si perteneces al primer caso, decides tomar tu trago con popote y dar una vuelta por el antro para ver las posibles “chiquitas” que te puedan hacer caso. Siempre tarareando el éxito del momento.
Regresas un tanto animado a la mesa en donde están tus amigos y les cuentas que en diez minutos te besaste con tres mujeres, en el baño hiciste el amor con dos, y diez te dieron su telefeno. Nadie te cree.
El caso dos es distinto. Muy distinto.
Decides darle un billete de doscientos pesos al mesero y solo le dices que quieres pasarla bien y acompañado. Él ya sabe su chamba.
Treinta minutos despues, como por obra de Dios, aparece el mesero con cuatro angelitos de lo zona de menor nivel y se presentan.
Tú como todo un caballero le hablas a tu nuevo Jaime y le pides de favor que les tome la orden a la señoritas. Él te guiña el ojo y tu haces cara de felicitación a tu nuevo chavo.
En ese momento la noche se vuelve otro pedo. Te embruteces, las embruteces, se embrutecen, besas a una, tus amigos a otras, y esa es la mejor noche de sus vidas.
Regresemos al caso uno.
Un milagro ocurre y una fémina decide aceptar tu ligue old school de:
-Que onda amiga.
-Mmm… Hola.
-¿No quieres bailar?
-No gracias.
-Ay ya. No seas fresa.
-Bueno…….
Eres el héroe de tus amigos y consigues que sus amigas se animen a bailar con los tuyos.
Bromean y ríen juntos. Consiguen el face y el PIN de cada una de ellas.
Les quieren invitar unos tragos pero casualmente ya nadie tiene dinero.
Tus nuevas amigas se despiden y esa pudo ser la mejor noche sus vidas.
Conclusión.
Chavos, si van a ir a un antro con sus amigos y deciden ir a un buen lugar, por favor.
POR FAVOR lleven su dinerito.
Sí saben que el cover está en doscientos, les toca poner doscientos para el pomo y de ese solo toman un trago y les sobra cien para su taxi. No vallan.
No la van a pasar bien, porque los que si lleven dinero solo van a decir que no pusiste nada y que hubiera sido mejor si no estuvieses ahí.
O ahorren dos semanas antes para que la puedan pasar bien.
Porque yo se que su papi no les va a dar más de quinientos pesos para que vallan y se diviertan. NUNCA LO HARÁ.
Invitarle unos tragos a una niña es fundamental.
Consiganse un trabajo, o robenle mas a sus papás. JAJAJA.
Piensenlo.
Es solo un consejo.
Y si eres niña.
Que pinche envidia.